23 de marzo de 2008

Café con media cucharada de tristeza













Siempre que regreso de un café, sé que estoy triste
inmensa y profundamente triste
y entristecida además y no sé el porqué
definitivamente jamás sé, con precisión lo que es
si la luna que siempre coincide con mis escapadas a un café sola
o la poca gente que sale por un café tarde
o la pequeña brisa que se acomoda bajo mis piernas
o el pájaro que pasa rondando mis ojos
o la cigarra que elige cantar ese tema que quiero olvidar
o las calles tortuosas que me saludan sin prisa
a veces creo que es la cuenta del café
que nunca la paga un buen amor
o las fotos que encuentro en mi billetera
o las pocas tarjetas que no me gustan
porque me hacen pensar en fin de mes.

Sé que voy alegre y despierta
con ansias de que dance el aroma del café por mis narices
pero cuando salgo, se cuela la tristeza y la luna me persigue siempre
si es ella la culpable, la próxima vez llevaré piedras para tirarle antes que abuse
quizás un velo negro en los ojos o un trozo de vidrio quemado
de esos que hacíamos cuando niños para ver eclipses
si es la gente, no miraré a nadie, iré cabeza abajo ciega
si es la brisa, un ventilador para soplarle un nuevo rumbo
si los pájaros, una honda de caucho y no dejar ninguno aleteando
si la cigarra, le cortaré un ala, así dejará de fingir que canta
si la desmayadas calles, entonces volaré para no pisar su polvo
no dejaré que la tristeza me ate y humedezca estos ojos cansados

Quizás sea el café el culpable
quizás mi café ya trae media cucharada de tristeza
y afuera algo agrega la media cucharada que colma mi taza.

7 comentarios:

Ramona dijo...

Hermoso poema, querida Shyvy,pero "no dejes que la tristeza te ate y humedezca esos bellos ojos color almendra"...
sólo tú puedes saber qué es aquello que nace (o tal vez muere) con una taza de café.
Un abrazo Ramoniente

Ramona

Manzanita dijo...

Profundamente hermoso poema aunque tb profundamente triste.

Shyvy querida, te debo una taza de café a la hora que quieras, en Talca, Paris o Londres, se llegará el día en que así será, entonces podré darte todos esos abrazos juertes que te envío desde la distancia; tb a mí me ponen triste las tazas de café sentada en la soledad, por eso, mejor a juntarnos y ponerles caleta azúcar y crema!! mmmm!!!.

Aquí ando poh,
Janita.

Sylvia Rojas Pastene dijo...

Ramoncita amiga. Parte de culpa la tiene Ud. por estar atareada con sus planificaciones. Seguro me dirá, bah, chita la custión ja ja
Pero sirvió de algo ir sola, descubrí que puedo hacer perro muerto naaaaaaaa son bromitas, soy tan ética pelética pelenpenpética.

Mis abrazos querendones.

Sylvia Rojas Pastene dijo...

Janita, son los momentos, nada más que tristezas envasadas, para que las compremos en cualquier esquina arrabalera de la vida, tan tan.

Abrazos primaverales para su México lindo y querido, desde una hoja otoñal que se balancea con 5 elefantes.

Besotes rejuertotes

profetabar dijo...

Después del café siempre algo se duerme y cuando despiertas la blanca hoja está escrita de sueños

Sylvia Rojas Pastene dijo...

Tocaya

Hermoso lo que escribiste.
Esa hoja blanca tan rayada de sueños y lágrimas.

Abrazos profeta.

Juan Carlos Araya A dijo...

Silvia
Que gusto poder reencontrarte aca desde el blog de mi amiga Jana, la verdad es que me alejé bastante de Atina, ya que el lenguaje en él se volvió baste inamigable, cada vez que expresaba una opinión política te daban duro, me he concentrado más en mi blog donde la relación con otros blogueros es mas conciliadora, nos seguimos encontrando
Saludos
J Carlos