5 de junio de 2009

Ojos de agua



















No siempre cantamos al dolor
ni a los ojos de agua
tampoco nombramos los silencios
que se abandonan sobre rodillas
menos las bofetadas de aromas
que asaltan como esclavos cesantes
con yertos brazos
arrastramos pesadas cadenas de olvidos
atrapamos imágenes hiriendo pupilas
para la gran tapia del recuerdo que alzaremos
para sofocar la brevedad del tiempo
que nos acosa en coro
ni los pasos ni las voces se apagan
tantos ojos de agua
producen los recuerdos
tantas voces que se parecen al dolor
y no es sólo dolor
aunque el dolor doble
es silencio sin serlo
es desmayo de fuerza con fuerzas
y es la palabra
que ahoga peces rebeldes
en ojos de agua
que nunca dejan de nadar
mientras balbuceamos el nombre madre.